Canalistas acusan «precariedad» del sistema de abastecimiento en la capital y piden enfocar inversiones hacia la extracción desde napas subterráneas. Especialista coincide en que deben buscarse alternativas.

Además de los cientos de damnificados por los aluviones y deslizamientos de tierra, el sistema frontal que golpeó la zona centro del país el fin de semana pasado dejó en vilo a millones de hogares de la Región Metropolitana, ante la amenaza de un corte general del suministro de agua potable por los altos niveles de turbiedad de los ríos Maipo y Mapocho.

La emergencia climática obligó a activar la operación de los megaestanques de Pirque de Aguas Andinas, la reserva más grande de la capital, con casi 1.500.000 metros cúbicos de agua, que permiten una autonomía de suministro por 34 horas sin sacar desde el río Maipo.

Las autoridades realizaron un balance positivo de la respuesta frente a un evento que catalogaron como «histórico», pero la Asociación Canales de Maipo plantea que el episodio evidenció la «precariedad» del suministro hídrico en Santiago.

Nuevas estrategias

Según cálculos de la organización, la ciudad estuvo a seis horas de quedarse sin agua potable, en el caso de que la turbiedad del caudal del Maipo no hubiese disminuido y no se hubiera podido reactivar la planta de Las Vizcachas.

Por este motivo, insisten en que los eventos a los que se ha visto enfrentada la capital los últimos años producto del cambio climático obligan a repensar las estrategias que se están adoptando en materia de reserva de agua.

Luis Baertl, presidente de la Asociación Canales de Maipo, dice que «con miras al futuro, es imposible que normalmente la población, tanto para servicios de agua potable, sanitarios y de agricultura, tenga agua superficial suficiente para poder subsistir. Es una realidad».

La estrategia, plantea, debiese ser realizar infiltraciones a las napas subterráneas para sacar agua desde el subsuelo, algo que está implementando Aguas Andinas a menor escala, y que también ha sido probado en un proyecto de recarga de acuíferos en el río AconcaGua.

Así, Baertl propone que «si Aguas Andinas invirtiera su dinero en pozos de agua, como recién lo está haciendo, pero de una manera más acelerada, podría ser autosuficiente ven tres o cuatro años ya no depender de cauces superficiales para proveer de agua a Santiago».

Añade que esta iniciativa podría utilizarse en este tipo de casos extremos: «No tendríamos solo dos días de agua, como aspira Aguas Andinas con la construcción de nuevos estanques, sino que toda la que necesitamos, porque abajo hay veinte embalses El Yeso».

Enfoque a futuro

Para que una estrategia así se realice a gran escala, sin embargo, la asociación asegura que faltaría que tanto el Estado como la empresa sanitaria repensaran la ingeniería e inversión.

«Yo respeto mucho a Aguas Andinas. Estamos sentados en una mesa de diálogo a instancia de la Asociación de Canales por lo que pasó en 2019, cuando simplemente nos quitaron toda el agua y la mandaron a la población, cosa que es constitucionalmente correcto. Pero claro, si no has hecho las inversiones es fácil quitarle el pan al vecino, porque la ley te permite sacarle el pan», cuestiona Baertl.

El director del Departamento de Obras Civiles y Geología de la U. Católica de Temuco, Cristián Parías, plantea que «es súper importante tener en claro que ahora no se puede pretender hacer las mismas cosas que se hacían hace diez años, y lamentablemente en Chile seguimos pretendiéndolo siempre».

En esa línea, añade que «el caso del agua es terrible; Chile es uno de los países que están catalogados como de los que más van a sufrir los efectos del cambio climático, lo cual es paradójico viendo la cantidad de agua dulce que tenemos disponible».

Farías añade que especialistas han planteado «varias veces la necesidad de empezar a pensar en reservorios subterráneos o en alternativas más creativas».

Consultada por el tema, Aguas Andinas respondió por escrito que «creemos que todas las iniciativas que permitan robustecer la continuidad del abastecimiento de agua para la producción potable merecen explorarse» y que «lo importante es que como país tomemos conciencia del desafío que representa el cambio climático y que lo abordemos de manera integrada desde los distintos sectores: la regulación, políticas públicas e inversión privada».

Recuadro

– «El ministro (de Obras Públicas) va e inaugura los estanques de Pirque diciendo que son `fantásticos y fabulosos’, pero pasan 60 días y dicen que juntemos agua en las tinas porque no vamos a tener». LUIS BAERTL, PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN CANALES DE MAIPO

– «Tenemos proyectos en distintos ámbitos y para distintas circunstancias, incluyendo la construcción de infraestructura de reserva, la infiltración de acuíferos y el reúso de agua servida tratada». AGUAS ANDINAS

– «Seguimos pretendiendo que estos eventos catastróficos pasan una vez en la vida y después vamos a volver a cómo estábamos. Es la visión más nefasta que podríamos tener». CRISTIAN FARIAS, DIRECTOR DE OBRAS CIVILES Y GEOLOGIA UC DE TEMUCO

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